Francia no existe
(El tono de este monólogo va avanzando desde un discurso
reposado tipo documental hasta una indignación creciente que se
manifiesta en el relajamiento del vocabulario y la expresión)
Bienvenidos a nuestro documental escéptico “el más
acá de las leyendas urbanas”. Nuestra sesión de hoy
estará dedicada a documentar científicamente la no
existencia de un mito muy conocido por todos, y que ha sido dado por
cierto por expertos que no sospecharíamos que pudieran cometer
semejante error. Esta leyenda ha gozado de mucha popularidad a lo largo
de los siglos, y no es otra que la existencia de un país que se
llamaría “Francia”. Según lo que se ha hecho
creer, por variadas razones, a la opinión pública, el
país “Francia” estaría poblado por habitantes
que hablarían una extraña variante gargarítica del
latín, en la que cabrían expresiones tan absurdas como
“manzanas de tierra” (patatas), “frutos de mar”
(marisco), “pequeña muerte” (orgasmo), y otras
sandeces semejantes. ¿a que no saben cómo dirían
“mil novecientos noventa y seis” los franceses si
existieran? Pues diecinuevecuatroveintedieciséis. No está
mal, ¿eh?
Por si este lenguaje absurdo no fuera una prueba lo bastante
sólida de la no existencia del país Francia, analicemos
también sus sistemas políticos. Los dos reyes más
famosos de Francia, San Luis de los franceses y Luis 14, tenían
madres extranjeras. Maria Antonieta era austríaca. Incluso
Napoleón, el más famoso político francés de
todos los tiempos, era un mito, como demostró un erudito
bibliotecario en 1827.#
Por otra parte, aunque hubiera existido, evidentemente no habría
nacido en Francia, sino en Córcega, isla de comprobada
existencia donde hablan un idioma de verdad.
Luego están los monumentos franceses, tan reproducidos en
postales y películas. Tampoco es que tengan muchos, claro,
porque se los han tenido que inventar, pero a los pocos que tienen les
sacan un partido que no veas. Por ejemplo, Nôtre Dame de Paris,
que se inventaron eso de que está “inacabada” como
estrategia publicitaria, copiándosela a Miguel Angel que obtuvo
de ese modo una gran promoción para sus esclavos. O la torre
Eiffel, claro. Eiffel, que era de familia alemana, y tenía un
socio belga que lo hizo todo y encima le copió los hallazgos
estructurales al inglés Maxwell.
La supuesta historia cultural de Francia está trufada, y
perdónenme la bromita, por el fraude.Los grandes orgullos de la
cultura francesa son sus escritores, filósofos y pintores.
¿Pero, no es reveladora la recurrente expresión
“escritor francés nacido en Suiza” o
“filósofo francés nacido en Martinica”?
Vayamos por partes. Primero, los literatos. No sé si se han dado
cuenta de que toda la literatura supuestamente francesa es del mismo
estilo llamado realista. Pues bien, esto nos lleva al núcleo
mismo de la cuestión: no se trataba de varios escritores, sino
de uno solo, que lo escribió todo en el siglo diecinueve, se
inventó los nombres de todos los escritores y le puso fechas
anteriores. ¿Es que alguien realmente puede distinguir una
página de Balzac de una de Victor Hugo de una de Zola? Pues no,
evidentemente, porque las hizo todas el mismo negro.
La prueba es que después del siglo diecinueve ya no hay
ningún escritor francés. Se supone que los franceses
están muy orgullosos de su teatro contemporáneo,
¿no? pues miren:
ionesco (rumano), beckett (irlandés), arrabal (español),
cixous (de la martinica), ¡Es que no hay ni uno
francés!
Y ahora mismo, lo dos más famosos son Michel Houllebecq, nacido
en La reunion y que vive en Alicante, y Amelie Nothomb, que es china.
Filósofos: Cioran y Derrida. No les sonarán, pero ya les
digo yo que estos son como lo más de lo más de la
actualidad filosófica. Estos se creyeron que existía
Francia y quisieron estudiar en su supuesta universidad (que
algún cachondo bautizó como “La sorbona”
(haces ruido de sorber)), y claro, no les dejaron porque no hay. Pero
ya cuando se hicieron famosos, bien que los propagandistas de la idea
de Francia se los apropian, hombre que sí.
Ah, y luego está la pintura. “Impresionismo francés”, que dicen. Repasemos:
el profesor de casi todos ellos era Charles Gabriel Gleyre: suizo; y
Manet, del que todos se inspiraron, en realidad se hizo famoso por
pintar españoladas copiadas de goya.
pisarro nació en Santo Tomás, islas vírgenes.
sisley era de padres ingleses
Bueno, y luego está lo de Gauguin. Me pongo mala con lo de
Gauguin, ¿eh? Uno que vivía tranquilamente en la
polinesia, pintando a las exóticas nativas, y de repente le
dicen que es un pintor francés. O sea, los que nacen en
cualquier parte y quieren ser supuestos franceses, se les llama
franceses, vale, pero a los que no quieren ser franceses de ninguna
manera, también. Hala, todos al saco.
Pero no se crean que a partir del supuesto movimiento impresionista la
cosa mejora. Van Gogh: Holandés. Picasso y Juan Gris:
Españoles. Sonia Delaunay: Ucraniana
¿Y qué me dicen de la escultura? Brancusi y Tinguely, que
fueron los dos cracs del siglo veinte en el supuesto París, eran
Suizo y Rumano, respectivamente. Si es que no hay por dónde
cogerlo.
Francia en realidad es un despacho en alguna ignota oficina Suiza que
se dedica a comercializar esta idea obteniendo grandes beneficios.
Además, hay una gran cantidad de supuestos
“franceses” eminentes que, en realidad, pasaron su vida
fuera de Francia. ¿Casualidad? Yo no lo creo. Enumero: Los
escritores Arthur Rimbaud, que huyó supuestamente cuando era
adolescente, George Sand, que vivía en Mallorca, Jean Genet, que
estaba siempre en áfrica, André Malraux que se
pasó la vida entre España y China; los pintores
o Niki de Saint Phalle (que menuda era), también toda la vida
por ahí, ¡e incluso Goscinny, el padre de Asterix el galo,
supuesta justificación histórica de toda esa
patraña, se la pasó entre Argentina y estados Unidos!
¡Pero si la ópera más famosa de Francia transcurre
en Sevilla! ¡Pero si hasta las famosas y polémicas
“french fries” de los americanos son belgas, hombre!
¿Y los diseñadores de moda, que hay uno que se llama
Paco? ¡Por Dios! ¿Cómo puede haber gente que piense
que realmente hay un país real que se llama Francia? ¡Es
que se creen todo lo que dice la tele!