Erno Rubik
Todo problema es un poliedro rojo,
verde, azul, blanco, rosa y amarillo.
Tratar de unir lo rojo con lo rojo
es volver mala hierba el amarillo,
pero otras veces contamina el rojo
la unidad ideal del amarillo.
En la retina vibra el amarillo
igual que una obsesión. Noches en blanco
transcurren mientras viaja el amarillo
cuadrado de un lugar a otro, blanco
de miradas, de giros, de amarillo
desvelo, de amarilla mente en blanco.
Tantos colores ciegan, vuelven blanco
el mundo alrededor. La hierba verde
palidece ante el giro, el cielo es blanco
al lado del tornado rojo y verde
y azul. Borrar el mundo es verlo blanco,
negación del azul, el rojo, el verde.
Permuta el tiempo, gira un lado verde,
cambia de posición la fila azul,
se desangran horas, la cara verde
pierde una pieza, y el reloj azul
voltea las agujas hacia el verde
de la puerta que gira, un punto azul
(y qué desparramado está el azul
por todo el cubo) entra en zona rosa,
y el cuadro verde perdido, de azul
rodeado, parece ir hacia el rosa
también... afinidades del azul
y el verde se revelan en el rosa.
Contra lo inesperado está la rosa
de los vientos, contra la verde y roja
ruleta del azar está la rosa
de la intuición, como la sangre roja.
Todo problema es un poliedro: rosa
de esquinas, puzzle orgánico, red roja.
